No es amor, es violencia sexual

Araceli Álvarez

Araceli Álvarez

Patricia y Raúl llevan muchos años en pareja. Tantos, que ya casi no recuerdan su vida antes de conocerse. Desde hace un tiempo, conviven en un piso que han comprado pensando en un proyecto de vida común, y dividen su tiempo entre el trabajo, sus momentos en pareja, su espacio personal y sus familias y amistades. En definitiva, podría decirse que es una pareja como otra cualquiera.

Sin embargo, desde hace un tiempo, ya no tienen tantas relaciones sexuales. Los horarios, las cargas de trabajo, la rutina… todo suma. A Raúl le preocupa la situación, ya que considera que la frecuencia con la que mantienen relaciones con penetración “no es normal”.

Un día, Raúl empieza a acariciar a Patricia mientras están en el sofá. Ella responde con un beso y un abrazo, y Raúl continúa el recorrido de sus caricias hasta introducir su mano por dentro del pantalón del pijama de Patricia. Ella, incómoda, le dice que pare, que quiere ir más tranquilamente. Pero Raúl no quiere parar. Al fin y al cabo, son pareja, y las parejas hacen estas cosas habitualmente, ¿no? Patricia insiste en que no es el momento, pero Raúl ignora su comentario y sigue tocando a Patricia. Finalmente, ella se resigna y tienen sexo.

Aquí donde lo veis, estamos ante una situación de violencia sexual dentro de la pareja. Y muchas veces, sucede sin que dentro de la propia pareja sean conscientes de ello. ¿Por qué? Porque tenemos normalizadas creencias como la de que, dentro de una relación de pareja, siempre hay que tener relaciones sexuales, aunque una de las partes no lo desee, ya que es una “muestra de amor”, un “deber conyugal”, “lo esperado y lo que toca»…

La Organización Mundial de la Salud estima que un 35 % de mujeres han sufrido violencia sexual dentro de una relación de pareja estable. 

Y esto, definitivamente, va en contra de lo que implica el amor y el respeto. Además, es obvio que, en estas situaciones, la empatía, la escucha activa y la buena comunicación sexual brillan por su ausencia.

Violencia sexual

Ejemplos de situaciones en las que se pueden haber dado conductas de violación o abuso sexual dentro de la pareja

En muchas ocasiones, sobre todo en casos en los que hay una autoestima baja, se termina accediendo a estas prácticas en contra de su voluntad, por miedo al abandono o sensación de culpa e inseguridad, con lo que al final se termina estableciendo un patrón de comportamiento difícil de romper.

Tristemente, estamos ante conductas totalmente normalizadas y naturalizadas dentro de las relaciones de pareja, y aceptadas y validadas por nuestra sociedad. Pero estas actitudes NO son normales, ni aceptables, ni sanas. Nuestro cuerpo y nuestro deseo nos pertenece única y exclusivamente a nosotras, sin cláusulas ni condiciones. En una relación en la que hay amor, no cabe el sentimiento de incomodidad al manifestar opiniones, deseos y negativas. Igualmente, tampoco ha de existir un sentimiento de “obligatoriedad”, como si fuera un deber la satisfacción sexual en cualquier momento que se demande, o la acusación de “calentar sin comer”, tan habitual e irrespetuosa.

Un hombre se baja los pantalones

Para quienes argumenten que, si se termina “cediendo” es porque en el fondo también querían, o porque “se están haciendo de rogar” o porque “en realidad es que quieren mandar ellas”, se les escapa que, si acceden, es porque, o se sienten obligadas, o prefieren claudicar por miedo a consecuencias peores si se niegan.

Obviamente, estas situaciones muchas veces son difíciles de detectar, ya que no siempre van acompañadas de violencia física o verbal, sino que se utilizan estrategias mucho más sutiles como la generación de culpa, de pena, de vergüenza o de falta de compromiso, lo que empuja finalmente a un “sí no deseado”. Por lo que, si en algún momento hay alguna queja por algo que pudiera pasar, reciben un “pero si al final sí quisiste” por respuesta, lo que genera aún más malestar.

Si te sientes o te has sentido alguna vez así en tu relación de pareja, algo no está funcionando como debería: no todo vale. Habla con alguien, busca y pide ayuda y sal de esa relación de abuso. Porque recuerda: no es amor, es violencia sexual.